Mi abuela está con una tos de puta mare.
- Hijito, esta tos me tiene loca, ¿cuándo se me va a ir?, dios mío.
En realidad estaba con una tos bien pendeja, pero ya con los días se le había pasado; no era ya lo que era antes (me refiero a la tos, por si acaso).
- Ya, abuelita, ya se te va a pasar.
- Sí, ¿pero cuándo? No puede ser, ya estoy UNA SEMANA y media con esta tos horrible, de perro; dios mío, cristo rey, virgen santísima, no aguanto ya.
Ya me había cansado de contarle que estuve más de un mes con ese mismo tipo de tos. Mi mamá dice que estuve con esa tos cuatro meses (¿?), y que se debía en gran parte -según ella y su revista Somos- a la tensión que sufría por ser mi último año de colegio (¿tensión? puta madre, yo no veía las horas de largarme de ese colegio de mierda, si en algo podía acertar ese diagnóstico es que la tos era el efecto de tantos años soportando tanta huevada en ese cuartel religioso, así, pues, mi último año en el colegio sí tendría algo que ver en esa tos). Por las huevas le repetía infinidad de veces a mi abuela lo que me había sucedido. Eso fue, creo, en el 2006, justo en medio del mundial. Estaba tosiendo hasta ahogarme mientras veía el partido de cuartos de final entre Brasil y Francia. Recuerdo que estaba viendo la televisión sentado al borde de la cama con la cabeza hacia arriba porque a algún huevón se le había ocurrido poner el rack casi en el vértice de la pared y el techo, cuando en eso escucho un sonido algo extraño.
-Rreewck.
-¿Qué chucha pasa? Esta tele también es más vieja que la puta mare.
Seguí viendo la magia de Zizou, cuando de repente vi que el televisor venía hacia mí. Al principio no entendía bien lo que estaba sucediendo, pero en un instante reaccioné y me lanzé de inmediato hacia un costado (un lanzamiento que tenía algo de nado sincronizado y algo de las clavadas de Kiko en Acapulco).
-¡Qué mierda pasó!- dije aturdido.
El rack de mierda ese, obviamente, se había vencido justo en ese momento, carajo.
El televisor había explotado con la caída y yo no podía ver el partido y me seguía muriendo con la tos. Una mierda. Cof, cof.
-Abuelita, no exageres,ya no tienes casi nada de tos, ya se te va a pasar; demora, pero pasa.
- ¿Pero cuándo? Yo ya no aguanto. Tú puedes soportar porque eres joven. Tal vez, mañana no esté aquí...
- Sí, es verdad. Yo fácil no estoy más tarde, nadie tiene la vida comprada...
- Bellaco ahí; eres malcriado con tu abuela.
Esa tarde morí. No me equivoqué.
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